𝗟𝗶𝗯𝗲𝗿𝘁𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗲𝘅𝗽𝗿𝗲𝘀𝗶ó𝗻: 𝘂𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗻𝗾𝘂𝗶𝘀𝘁𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝘅𝗶𝗴𝗲 𝘃𝗶𝗴𝗶𝗹𝗮𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗽𝗲𝗿𝗺𝗮𝗻𝗲𝗻𝘁𝗲
Por César Adrián - junio 07, 2026
𝗣𝗼𝗿 𝗖é𝘀𝗮𝗿 𝗔𝗱𝗿𝗶á𝗻 𝗖𝗮𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗔𝗴𝘂𝗶𝗹𝗮𝗿
Cada año, al conmemorar el Día de la Libertad de Expresión en nuestro país, surge una pregunta obligada: ¿ qué tan libre puede ser una sociedad cuando quienes informan enfrentan riesgos, presiones o condiciones adversas para ejercer su labor?
México ha sido durante décadas un país donde el periodismo ha desempeñado un papel fundamental en la construcción de la vida democrática. Sin embargo, también ha sido escenario de episodios dolorosos que han dejado huella en el gremio periodístico y en la sociedad en general.
Las agresiones contra periodistas, comunicadores y medios de comunicación no afectan únicamente a quienes ejercen esta profesión; afectan el derecho de la ciudadanía a estar informada. Cuando se limita la circulación de ideas, opiniones o investigaciones periodísticas, pierde la sociedad en su conjunto.
La libertad de expresión no debe entenderse como un privilegio de periodistas o medios, sino como un derecho humano fundamental que fortalece la participación ciudadana, la transparencia y la rendición de cuentas.
A lo largo de los años, distintos gobiernos, instituciones y actores del poder han enfrentado críticas provenientes de la prensa. En una democracia madura, la crítica no debe verse como una amenaza, sino como una oportunidad para mejorar la acción pública y fortalecer la confianza ciudadana.
Por ello, resulta indispensable que existan condiciones adecuadas para que reporteros, fotógrafos, columnistas, editorialistas y comunicadores puedan desarrollar su trabajo con seguridad, profesionalismo y plena libertad.
La historia demuestra que los cargos públicos son temporales, mientras que las instituciones y la memoria colectiva permanecen. Por esa razón, el respeto entre autoridades, medios de comunicación y ciudadanía debe construirse sobre bases de diálogo, tolerancia y responsabilidad.
El periodismo tiene la obligación de investigar, cuestionar y documentar los hechos de interés público; pero también tiene el compromiso de hacerlo con ética, rigor y apego a la verdad. Del mismo modo, las autoridades tienen la responsabilidad de garantizar que el ejercicio de informar se realice sin presiones indebidas y dentro del marco de la ley.
Hoy más que nunca, la defensa de la libertad de expresión exige unidad, responsabilidad y compromiso de todos los sectores de la sociedad.
Quizá no haya mucho que celebrar mientras existan desafíos pendientes para el ejercicio periodístico en nuestro país. Sin embargo, sí hay razones para reafirmar la importancia de una prensa libre, crítica y responsable, capaz de contribuir a la construcción de un México más informado, más participativo y más democrático.
Porque la libertad de expresión no pertenece a los gobiernos, ni a los medios, ni a los periodistas.
Pertenece a la sociedad.
Mentas y Mentadas.- una_299@hotmail.com

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