Durango, la excepción en el tablero de Morena rumbo al 2027
Por. - astro k
Las elecciones intermedias de 2027 serán, probablemente, las
más importantes desde la llegada de la Cuarta Transformación al poder en 2018.
No solamente estará en juego la integración de la Cámara de Diputados federal,
sino también varias gubernaturas, congresos locales y cientos de alcaldías.
Será además la primera gran prueba electoral para la presidenta Claudia
Sheinbaum Pardo sin la presencia de Andrés Manuel López Obrador en las boletas
ni en el ejercicio directo del poder.
A poco más de un año de distancia, el escenario nacional
muestra una realidad compleja: Morena continúa siendo la principal fuerza
política del país, pero enfrenta señales de desgaste que hace apenas dos años
parecían impensables. Encuestas nacionales todavía colocan al partido guinda
con ventaja en la mayoría de las entidades federativas, conservando liderazgo
rumbo a la renovación de la Cámara de Diputados.
Sin embargo, los triunfos ya no son tan contundentes como en
2018 o 2024. La inseguridad, los cuestionamientos a la reforma judicial, las
tensiones con Estados Unidos y los conflictos internos entre grupos morenistas
comienzan a generar desgaste político. Incluso dentro del propio movimiento
existen disputas por candidaturas y espacios de poder que podrían convertirse
en un factor de riesgo rumbo a 2027.
En el plano nacional, Morena conserva fortalezas evidentes.
Controla la Presidencia de la República, mantiene mayoría en el Congreso y
gobierna la mayoría de las entidades federativas. No obstante, la oposición ha
encontrado una narrativa que busca capitalizar el temor ciudadano frente a una
excesiva concentración del poder. Las recientes discusiones sobre reformas
electorales, judiciales y constitucionales han abierto un debate que
seguramente será central durante las campañas de 2027.
El PAN intenta reposicionarse como la principal fuerza
opositora. Sus gobiernos estatales se han convertido en sus principales
vitrinas políticas y el partido apuesta por construir liderazgos regionales
competitivos. El PRI, aunque disminuido en comparación con décadas anteriores,
sigue demostrando que conserva estructuras territoriales capaces de competir
cuando logra construir alianzas efectivas.
Movimiento Ciudadano merece un análisis aparte. El partido
naranja continúa creciendo entre sectores urbanos, jóvenes y clases medias
desencantadas tanto de Morena como de la oposición tradicional. Aunque todavía
no posee la estructura nacional de sus adversarios, podría convertirse en el
gran beneficiario de cualquier polarización excesiva entre oficialismo y
oposición.
Pero si existe un estado que merece atención especial rumbo
a 2027, ese es Durango.
Mientras Morena domina gran parte del mapa nacional, en
Durango ocurre un fenómeno distinto. La elección municipal de 2025 confirmó que
la alianza PAN-PRI conserva una capacidad competitiva que no existe en muchas
otras entidades del país. Los resultados mostraron que la coalición opositora
mantuvo el control de la capital duranguense y obtuvo ventaja en un número
importante de municipios, mientras Morena enfrentó dificultades para expandir
su presencia territorial.
Aunque el partido guinda logró triunfos relevantes en
municipios estratégicos como Gómez Palacio, la realidad es que no consiguió el
crecimiento que esperaba. De hecho, diversos análisis posteriores a la elección
señalaron que Durango se convirtió en uno de los pocos estados donde la
oposición logró contener el avance de Morena.
La explicación tiene varias vertientes. Primero, la
estructura política construida por el gobernador Esteban Villegas Villarreal
mantiene capacidad de operación territorial. Segundo, el PAN y el PRI han
comprendido que por separado tendrían pocas posibilidades frente a Morena, pero
juntos siguen siendo altamente competitivos. Y tercero, las divisiones internas
de Morena en Durango han impedido consolidar un liderazgo único capaz de
unificar al movimiento.
La región lagunera será nuevamente decisiva. Gómez Palacio y
Lerdo concentrarán gran parte de la disputa electoral porque representan un
importante porcentaje del electorado estatal. Morena conserva presencia
importante en esa zona, pero enfrenta el reto de evitar fracturas internas y
construir candidaturas con capacidad de convocatoria más allá de su voto duro.
Por ello, la elección de 2027 en Durango podría convertirse
en una excepción nacional. Mientras en gran parte del país la discusión gira en
torno a si Morena mantendrá su hegemonía, en Durango la pregunta es distinta:
¿podrá finalmente Morena romper el muro político construido por la alianza
PRI-PAN o veremos la consolidación de un bastión opositor frente al avance de
la Cuarta Transformación?
Las continuas visitas de la presidenta Claudia Sheinbaum a
la entidad adquiere relevancia precisamente por esa razón. No se trata
solamente de giras institucionales. Durango aparece cada vez más como un
territorio estratégico dentro del tablero electoral nacional, la necesidad de
fortalecer a Morena en un estado donde no ha logrado consolidar la hegemonía
que tiene en otras entidades por el peso electoral de Gómez Palacio y Lerdo; Lo
que ocurra aquí servirá para medir la capacidad real de Morena para crecer
fuera de sus zonas tradicionales de fortaleza y, al mismo tiempo, permitirá
evaluar si la oposición todavía tiene espacios donde puede competir con éxito.
A un año de que arranque formalmente la batalla electoral,
una conclusión parece clara: Morena sigue siendo favorito a nivel nacional,
pero ya no es invencible. Y Durango podría ser uno de los primeros lugares
donde esa nueva realidad política se manifieste con toda claridad.
¿Qué pasará?
#LaHistoriaSigue
Mentas y mentadas.- una_299@hotmail.com


