Durango ante un punto de inflexión: la apuesta de Fermaca y la estrategia de Esteban Villegas
Apuntele bien
Por. - César Adrián
Castro Aguilar
La posibilidad de una inversión
cuantiosa por parte de Fermaca en Durango no es un anuncio menor. Representa un
parteaguas para un estado que por décadas ha quedado a medio camino entre su
enorme potencial y las limitaciones estructurales que históricamente han frenado
su despegue. Hoy, sin embargo, el tablero político-económico parece distinto, y
no es casualidad.
La administración de Esteban ha
convertido la gestión directa con empresas nacionales e internacionales en un
sello de gobierno. No se trata únicamente de giras de promoción ni de discursos
optimistas: hay una ruta clara para posicionar al estado como un nodo logístico
y energético, y la interlocución con gigantes del sector —como la propia
Fermaca— lo confirma.
¿Por qué es relevante esta
posible inversión?
Durango se encuentra
estratégicamente colocado en un punto clave del sistema energético nacional:
corredor norte, cercanía con el mercado estadounidense, disponibilidad
territorial y condiciones para instalar infraestructura de alto impacto. La
llegada de una empresa con la capacidad operativa y financiera de Fermaca no
sólo significaría el gasoducto desde Texas, fibra óptica y gas natural o
plantas: abriría la puerta a industrias que dependen de un suministro
energético confiable, estable y competitivo que bien pudiera ser NVIDIA en
iniciativas de cooperación, investigación y formación de talento.
Hablamos de manufactura avanzada,
agroindustria, parques industriales más sofisticados y encadenamientos
productivos que pueden multiplicar la derrama económica.
Si se concreta, la inversión
sería un mensaje potentísimo: Durango está listo para jugar en las grandes
ligas. Y este mensaje, en política y economía, suele atraer más inversión.
La gestión como activo político
En un país donde muchos gobiernos
estatales se conforman con administrar lo existente, la apuesta de Villegas
Villarreal ha sido distinta: ir a tocar puertas con el gobierno federal, insistir, negociar, y sobre todo,
construir confianza. Para el empresariado, la confianza es capital. Y Durango,
durante años, careció de él por inestabilidad, rezagos o falta de visión.
El actual gobierno ha entendido
que no basta con “querer inversión”: hay que crear condiciones. Seguridad para
los proyectos, certeza regulatoria, acompañamiento técnico, promoción
inteligente y vínculos federales. Todo esto explica por qué, de pronto,
empresas que nunca habían volteado hacia Durango hoy lo incluyen en su radar
estratégico.
No es exagerado decir que la
administración estatal está logrando reposicionar la marca Durango. Y eso, en
política, suele traducirse en respaldo ciudadano… si los resultados llegan a
tierra firme.
El momento de las decisiones
La posible llegada de Fermaca
debe leerse más allá del titular: como la punta de lanza de una estrategia
mayor. Porque si una empresa de esa magnitud ve futuro en Durango, muchas otras
—nacionales y extranjeras— seguirán la misma ruta.
Y eso detonaría empleo,
competitividad e infraestructura como no se ha visto en décadas.
Claro, falta camino por recorrer. Las negociaciones de alto
nivel son complejas, las inversiones tienen requisitos duros y el contexto
nacional siempre puede cambiar. Pero hoy Durango está mejor posicionado que
nunca.
El desafío inmediato del gobernador será mantener el ritmo,
consolidar la confianza empresarial y asegurar que estas inversiones no sólo
lleguen, sino que generen beneficios tangibles para las familias duranguenses.
Durango tiene una ventana histórica frente a sí. Y si el
gobierno estatal logra capitalizarla, el legado económico de Esteban Villegas
podría convertirse en uno de los más relevantes en la historia reciente del
estado que tantos años ha esperado el despegue económico que le permita a sus
ciudadanos aspirar a una vida más digna con empleo, seguridad social, educación
y economía mas justa.
#LaHistoriaSigue
Mentas y mentadas.- una_299@hotmail.com

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