POLITICASTRO
Por. - astro k
El pasado 5 de junio Durango no solo eligió gobiernos
municipales: ajustó cuentas. Y si alguien aún finge sorpresa, es porque lleva
años viviendo al margen de la realidad política del estado. Lo que pasó en las
urnas no fue un accidente: fue la consecuencia lógica de un hartazgo acumulado.
MORENA no perdió por fallas de estrategia… perdió porque dejó de escuchar.
La ciudadanía castigó con el voto a un gobierno federal que
presume cercanía, pero que en Durango se ha sentido distante, indolente y hasta
arrogante. Los recortes presupuestales, la falta de respaldo y la actitud de
“arréglenselas como puedan” terminaron erosionando cualquier simpatía que aún
existiera.
El problema para MORENA es que sus golpes ya no vienen solo
de la oposición, sino de sus propias torpezas:
– una reforma judicial impuesta a fuerza,
– maestros gaseados y despreciados,
– el escándalo del huachicol fiscal,
– la famosa “barredora”,
– y un catálogo creciente de corruptelas que contradicen el
discurso moralista.
Todo eso pesa. Todo eso desgasta. Y mientras tanto, dentro
de MORENA seguían actuando como si bastara repetir consignas para mantener a la
gente conforme.
En ese vacío, la alianza PAN-PRI capitalizó el descontento.
No porque sean salvadores ni mesías —tampoco tienen el prestigio para presumir
virtudes—, salvo la expertise de los priistas y el colmillo largo y retorcido del diputado Ernesto Alanís al lado de la juventud y empuje de la dirigente priista Daniela Soto que supieron presentarse como la opción menos dañina en un
momento en el que los duranguenses ya estaban cansados de experimentar.
El mensaje que dejan las urnas es claro y sin adornos:
📌 Las dádivas y la
propaganda ya no compran voluntades.
📌 MORENA necesita
humildad, autocrítica y disciplina si quiere dejar de desangrarse.
📌 La alianza ganó, pero
que no se confíe: el voto no fue un cheque en blanco, fue un voto de
advertencia.
Durango no votó “por” alguien: votó “contra” alguien.
Y eso debería preocupar a todos, no solo al partido en el
poder.
Las elecciones de junio 2025 dejaron una alerta encendida
rumbo a 2027.
La pregunta no es si escucharon el mensaje, es si tendrán el
valor de admitirlo.
✍️ Mentas y Mentadas — una_299@hotmail.com

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